jueves, 27 de marzo de 2008

En honor a los niños de siempre y a los mares de ayer y mañana...

Es esa sombrilla de rayas rojas... al final de la playa... pero si lo miras desde acá... parece el comienzo...
El mar arrasará con la arena de la mañana a la noche, y los peces no dejarán de bailar una y otra vez en el agua...
La gente no dejará de levantarse... no dejará de caminar... no dejará de vivir a pesar de que la marea amenace con cesar con esa danza caprichosa...
Los niños no dejarán de jugar por las tardes en el césped... las niñas no dejarán de peinar sus largas melenas... los padres no dejarán de recibir a sus hijos...
Los abuelos no dejarán de mirar la vida con nostalgia... las abuelas no dejarán de tejer ilusiones... para aquellos que todavía no dejan de ser jóvenes...
Los poetas no dejarán de viajar en mil aviones... de esos que se arman de cartulina blanca...
Los amantes no dejarán de huirle al sol para dormir en la luna... las madres no dejarán de cocinar esas delicias de sopas... y en el invierno de la vida, no dejará de haber verano... no dejará de haber otoño sin junio... no dejará de haber clases sin marzo...
Lo que puede faltar... y traigo a colación de este relato... es realmente el juego...
Ese juego que jugamos desde chicos... el que enseña a ser madres y ser grandes... el que instruye en los oficios... el que nos da la posibilidad del ejercicio físico... y de la sonrisa personal... Será particular el modo en que me miras... pero realmente sé que digo una cosa cierta... esa palabra que se llama vida tiene mucho de un lugar, donde todo es patio y es calesita... donde todos tienen un pequeño sitio para devolverle al viejo el niño...
Cuentan las buenas lenguas que siempre hay historiadores activos, que se pasan resgitrando el hoy para cuando se haya convertido en pasado... y me pregunto de vez en cuando, ¿habrá algunos que registren el hoy para cuando sea presente? Es que vivimos preocupados por lo que se va pero no por lo que será eternamente un HOY inacabable...
Es esa sombrilla de rayas rojas... al final de la playa... pero si lo miras desde acá... parece el comienzo...El mar arrasará con la arena de la mañana a la noche, y los peces no dejarán de bailar una y otra vez en el agua... pero habrá seguro un indicio, algo que dará lugar a un BASTA. Y así dormiremos finalmente tranquilos esperando la aurora para salir a mirar las olas correr... porque para vivir el cambio simplemente un cambio hay que ser, aunque simplemente sea esa pisada en la arena que cambia el curso de tres partículas de agua... porque el océano no será el mismo después de apresar con el sol nuestra cara.
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* Imagen: El paraguas o sombrilla en la playa, solitario y patas arriba... no es el paraguas de "elultimoparaguas.blogspot.com" es sólo un admirador que pretende imitarlo. Cualquier duda consultar en el blog citado para encontrar las diferencias entre este y el auténtico.

martes, 25 de marzo de 2008

Ellos... tantos y tan pocos


Ellos caminan con aplomo sin saberlo.Ellos desparraman inquietud sin merecerlo… Ellos irradian una vaga sensación en todo aquel que puede estar… aunque sea un poco cerca como para percibir, que sus manos están hechas de paciencia. Y que es una ciencia la manera en que juegan a lo mismo día a día en un mismo ritual; que les lleva a creer que algo cambia, a pesar de que el grano de arena
sea un aporte pequeño. Ellos están seguros de que de mucha arena Dios hizo el mar... Que es, en éstos mares, que los hombres pescan mucho más alimento... que en el mar de lo banal.

Son hombres hechos con otro metal. Ya no es el mismo hierro el que llevan de esqueleto.... es uno mucho más resistente... Es ése que forjan sólo los artesanos de otros tiempos: que intentan revivir en el presente... los valores del recuerdo.

capítulo I - El comienzo

Tres décadas y media, esperando, sólo esperando... ¿Esperando qué? ¿Qué las cosas cambien? ¿Qué la vida me regale más oportunidades? ¿Qué los niños se hagan grandes?
Esperando que en algún recóndito lugar de esta tierra alguien se ocupe de avisarme y recordarme de paso... que sigo vivo.
Treinta y cinco años. Quisiera poder aceptarlos como míos. Pero ni siquiera siento haberlos vivido realmente. Tal vez... viví algunos. Creo que fueron unos dos años. Dos años fugaces. Precipitados. Inconclusos. Muertos.
Y es que la imagen que el espejo me devuelve me desilusiona. Me genera rechazo. Me da lástima. ¿Ese soy yo?
Arquitecto, experto en el oficio. Calificación alta. Recomendado por personalidades importantes. Experiencia.
Hombre, soltero, frustrado... terminado... acabado...
Miro mis manos y no puedo soportar que estén limpias. Tomo mi lápiz y quisiera sacarle punta hasta que se acabe la mina.
Pero ya no sé que hacer... ya no sé qué pensar... ya no soy el mismo, ya no soy.

lunes, 24 de marzo de 2008

Todo todo te consume el tiempo

Me senté en un colectivo junto a alguien que podía medir la energía y eso enseña muchas cosas… a veces…te hace dudar de si es real tu existencia… y por eso casi ni dormí esperando que apareciera la regla que marcaba la medida de mi estado de ánimo…


Y se me presentó Buenos Aires repleto de trenes y buses… y también todos esos ojos… esos pasos apurados… esas caminatas inmediatas… esas polleras flameando… esos trajes largos de smoking… portafolios, niños descalzos… ví de todo un poco… miré de repente y el horario de llegada había pasado hacía rato… la velocidad del lugar se devoraba las horas…


Todo todo te consume el tiempo… pasear lo consume al paso… caminar lo consume a los saltos y si corrés se te acaba al momento… si pensás te olvidás que se está acabando… si soñás no te importa que corran las horas… si dormís… si dormís todos pierden contigo ese tiempo que está hecho para ser dormido… pero hay gente que lo pierde de día, que lo pierde en la vida…

Vivo en un lugar que tiene un jardín que se llena de bichitos de luz por la noche… y es difícil que no se me vayan las horas… en todo el mundo, a toda hora se nos va yendo el tiempo, en un viaje relegado al reloj… lo que no quita que nos detengamos… y así en un tren imparable el paisaje se barre contra las ventanas y para mí los segundos no se pasan… como suspendida en un sueño me robo miradas, me llevo en la memoria un montón de palabras… y así volveré a la historia de siempre, esa de que no alcanzan los días para hacer las cosas… pero dos días van a haber durado meses… y esos dos meses habrán sido mi viaje que me trajo de vuelta a una silla frente al monitor…

Y disculpen que diga de nuevo… Todo todo te consume el tiempo, ¡salvo el recuerdo!.

VÍ PASAR...

¿Viste? Son esas veces que te pasa por delante ese mediomundo cargado de sensaciones históricas… como si de pronto un pedacito de memoria caminara por la vereda del frente… y mirás, por la ventana más cercana a la puerta… pero no salís… no estaría bien, al pasado hay que dejarlo caminar tranquilo… porque sino, se lleva el presente más rápido.

Te quedás tomando ese jugo exprimido… helado… lo revolvés para derretir el hielo... pero ya no hace falta… porque esa exhalación de recuerdos se llevaron consigo el hielo también… ahora es agua… mezclada con jugo. Y no tenés ganas de ponerte a pensar… si hubieses mirado mientras se derretía… o si nunca te hubieses dado cuenta… y así pasa cuando el pasado pasea entre las mesas de un bar… porque siempre distrae al que no vive el momento… y nadie puede robarte una idea… ni un pensamiento…
Todos podemos atesorar lo que tuvimos y nadie… absolutamente nadie nos lo puede quitar.