sábado, 30 de agosto de 2008

Boceto de balanceo...


¿ Cuántas hamacas paraguayas habrá en este mundo?
¿Las suficientes? Hamacas paraguayas son los ratos que usamos para dejar que la rutina siga su rumbo y nos sentamos a mirarla marchar... Hamacas como esas son los brazos largos de la hermana cuando alza a su hermana menor. Hamacas son los regazos de las madres justo antes de dormir, o justo después de llorar.
Hamacas son las manos de las parejas cuando caminan por la peatonal... son las piernas de los niños cuando se mecen en el borde de la silla porque no llegan al piso... son las sonrisas de los viejos cuando comprenden de a poco lo que van dejando atrás... y lo que viene por delante...
Hamacas... son eso amigos que llegan sonrientes, campantes... con la guitarra, una tarde sin avisar.
Hamacas... las manos tendidas al viento... cuando el aire sopla fuerte y queremos saber si hace falta abrigarnos, para salir a caminar entre los árboles de otoño...
Sólo hamacas... como la testaruda diversión de un niño que no deja que le quiten espacio... se cuelan en nuestros tiempos, dando lugar a las cosas pequeñas de la vida... ¿Notaste? Las hamacas paraguayas son sólo telas... hasta que alguien se estira sobre ellas y comienza el balanceo de la vida....

miércoles, 13 de agosto de 2008

Así... sino ¿cómo?



Ella era de contextura pequeña, pero podía hacerse notar por donde quiera que anduviese... Cualquiera sabía que estaba presente si se le ocurría decir algo en medio de un barullo... y sonreía... porque no podían ignorar su pequeña presencia. La gente pensaba que sería por un tiempo, hasta que dejara de ser "la nueva". Pero pasaron los años y así seguía siendo. Sus ojos brillantes y oscuros procuraban verlo todo...


Él en cambio era el de perfil bajo... con la nariz siempre húmeda... las mejillas algo rosadas por el frío... y las manos inquietas, siempre aferradas a una bolsa de juguetes, pequeña, y siempre en su mano. Si él sonreía tenías que devolverle el gesto de inmediato, porque era imposible no hacerlo... sus labios se estiraban y ya no podías ver sus ojos en gesto alegre...


Ese día ella y él, me pidieron un favor, quizás ir hasta allá... hasta allá puede ser un sólo lugar. El sitio que nunca visitas. El que ves por la ventana y no conoces. El que quieres conocer y nadie te lleva... Y así empezaron las preguntas. ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde?...


Nunca sabes cuándo... ni cómo... ni dónde... estarás enseñándole a un niño a ser un buen niño... por eso actúa siempre, como si estuviéras educándole, que el no dejará de aprender de tí nunca.

martes, 12 de agosto de 2008

Piedras y Secretos...

Así quedó... ni un poco más oscuro... ni un poco más claro. Así, con su piso bordado de adoquines... con sus sombras trémulas dibujando los muros... y ese árbol pequeño que un día va a coronar la entrada. ¿Lo puedes ver? Así quedó.
Ayer se llenó de niños... y todos creyeron que todo sería siempre igual. Pero sabía que no. Ya no era igual. Ya no era como antes. De todos modos la piedra calla y guarda sus secretos. Los guarda para después... sin embargo la cámara le roba algunas palabras... porque un patio vacío no puede callar la soledad cuando lo miran.
El sol pintó de dorados rasgos ese piso inmenso... esas líneas curvas donde juegan los deditos de los más chiquitos... los "chiquititos"... y casi casi los deja dibujar una rayuela, para convencerse de que tocar el cielo no es tan increíble como dicen los grandes.
Yo los miro, cada tanto me siento con mi cámara ahí y sueño con recopilar instantes... quizás en las noches sean consuelo, y un mediodía les secretee a las piedras la verdad. Quizás tenga un día que sacar mi plato al sol, y en un verano eterno contarte que el patio se llenó de gritos... que almorzaremos de allí en adelante siempre afuera... aunque haya que entrar cada tanto para no faltar el respeto a la mesa de familia.

Y así se van del patio esas sombras lánguidas... y quedan sólo los vestigios de las risas... la de la bajita cuando jugó a saltar la cuerda... y la del más pequeño cuando lo alzaron para treparlo al borde y darle un tazón de leche... y así se van las sombras cada vez que miro el patio lleno y lo veo vacío...

domingo, 10 de agosto de 2008

Crepúsculo...Noche...Amanecer

Hace ya unos días que pasó. Quizás todos lo sabían y creían que tenía que ser así. Hoy cuando ví esa boca torcida en gesto triste... supe que no "tenía" que ser... simplemente era.
Tiene que ver con que mi pluma haya pasado tantos días sin bañarse en tinta...

El frasco de perfume que destapo hace ya muchos meses, ya no huele igual... Es como todo, como tiene que ser todo.

Aveces me pregunto si la vida juega con nosotros un planteo... si somos arlequines jugando a ser personas serias... o si somos demasiado serios como para tomarnos la vida de una manera lógica.

Yo lo miro y sin que abra su boca, sus ojos me dicen todo. Sé que está esperando que entres por aquella puerta, está esperando correr gritando de alegría... está esperando volverse loco de cosquillas... está esperando que tomes su pequeño cuerpo y le enseñes a trepar a la ventana... para mirar el subibaja que está allí... ese alto y robusto trepador... ése de madera...

Está esperando lo mismo que yo... vientos de cambio. Aires de cambio... miradas de confianza en la gente que le calza los zapatos y le dice, "Vamos niño... ¡anda!".

Está buscando la manera de sumergirse en ese portarretratos y hacerte saber lo que él y yo solamente sabemos: que las almas solitarias... dejan de serlo cuando conocen algo distinto. Y si eras algo distinto a ese pequeño que juega todos los días al país de Nunca Jamás... si eres sólo un poquito diferente... entenderás que pronto va a trepar esa alta pared y va a gritarte con su mano en alto: ¿Qué haces allí sentado? ¿No ves que vender el periódico no es cosa que tengas que hacer? Tú tienes que venir a darme la noticia... no dársela al resto... darme esa noticia... Esa noticia que estamos esperando hace rato... Esas dos palabras mágicas: Aquí estoy. Pero tu estructurada cabeza piensa que eso es descabellado... Entonces nos quedamos ahí. Esperando. Él y yo. Él con sus cabellos revueltos sobre mi regazo... jugueteando con sus manitos en mis cordones... yo, con la mirada perdida en la entrada... que hace rato que se hace llamar salida.

Y allí vienes, dices que no sabes hasta cuando... pero vienes, con él... sí como siempre, a las 12y30. Puntual. Y pensar que creíamos que teníamos que guardar tu plato un tiempo más. Él corre... sí, salta... salta junto a tí. ¡Suéltale la mano a aquél otro!, él ya entiende... que esas otras piernas que no dejan de festejar, están esperando hace rato que las subas a tus hombros. Y así, bien alto, desde lo más alto que conoce, ha podido gritar: ¡Ya llegó!.

miércoles, 25 de junio de 2008

¡Alto!, ¡qué disparo...!


Vamos a intentarlo aunque sea algo utópico..
Como intento cada día cuando los miro
Como intentas cada día cuando vas…
Vamos a tratar de hacer más fácil el momento
Vamos a tratar de dar tregua al dolor…
¿Quién dice que quieres? ¿Quién dice que puedes?
¿Quién dice qué puedes?
Nací con una ilusión prendida al pecho,
Crecí con un sueño sujeto a mi sombrero…
Llevé los puños siempre arremangados
Corrí con las piernas listas para el vuelo…
Pero llegué a un punto en que a los veinte…
Me dijeron: ¡Alto!.
Y lo dijeron crudo… fuerte: ¡Alto!
¿Quién puede detener los pies descalzos?
¿Quién puede contra toda la ilusión del niño?
¿Quién puede descreer al que se aferra?
Sólo eso. Un: ¡Alto!
Un ¡Alto! y me bajaron.

Dicen los abuelos a sus nietos que no caigan,
Piden los padres a los hijos que no yerren…
Pero sé que no siempre el vagabundo se ha perdido
A veces es alguien que sigue buscando
A veces los niños juegan a los grandes…
Y es cuando el mundo se pierde de lo mejor
Porque “bajar” al cielo de los chicos es subir
Y dejar que los chicos crezcan es volver…
¿Quién dice que es simple?
Yo creo que no.
Porque si te dicen basta, te caes…
Porque si te cortan el aire, te asfixias…
Alguien nos está llamando…
Los avances nos detienen….

Para oír el llamado de la vida
El mundo debe hacer silencio

Vamos a intentarlo aunque sea algo utópico..
Como intento cada día cuando los miro
Como intentas cada día cuando vas…
Vamos a tratar de hacer más fácil el momento
Vamos a tratar de dar tregua al dolor…
¿Quién dice que quieres? ¿Quién dice que puedes?
¿Quién dice qué puedes?

Ahora la que diga Alto seré yo…
Con un Alto bajan a disparos a los locos soñadores
Pero jamás detienen al verdugo que mata la experiencia
Nunca duerme el que se apasiona…
Jamás se apasiona el que duerme…

miércoles, 4 de junio de 2008

Entrada número 23

Mi edad. Las veces que gira el reloj antes de llegar a la hora 00. Los números que siguen al primero después del cero: El Uno. Las veces que miré el calendario en una tarde. La cantidad de minutos que dura un segundo hoy.
Si te lo hubieras callado todo sería distinto. Si hubieses tenido en cuenta el momento, la forma, el maldito protocolo... hubiera podido descansar.
23...
Las veces que abrí los ojos sin poder dormir. Los contactos conectados con los que jamás hablo. Veintitrés. Un gran número, y a su vez muy pequeño.
¿Qué dice la gente de los números? ¿Quién cree en ellos? YO no. Sólo me sirvo de ellos para dar horarios, para arreglar compras, para armar bocetos... bocetos llenos de pegotes de plasticola... con un collage de palabras que dicen mucho y no dicen nada... entrada número 23. ¿Entrada a qué? ¿Qué compré estos últimos días?... Aveces... no se sabe por qué un millar de palabras no son comprensibles, yo lo sé. Por que no se está en la cabeza del escritor que las inventa... incluso, no las inventa... simplemente las usa. HOy puse muchas, pero no dije nada... quizás sólo esté intentando guardar las que dicen mucho... para cuando precise recordar.

viernes, 30 de mayo de 2008

Esa bronca... que tengo cuando no me entienden que digo blanco y entienden gris. Ese sentimiento extraño que se crea en ambientes extraños... esa diversión que añoramos cuando el tiempo no pasa. Esas miradas que esquivamos y no sabemos por qué hay cosas que tienen que ser como son...

Esa sensación embriagante que da ese paisaje que buscamos en todas partes.
¿Sabes cómo funciona? Es encontrar en cualquier parte del mundo un sitio como este.. Es encontrar tú lugar en el mundo... ese lugar está al lado de alguien, o de varias personas. Está... esperando. Hay varias puertas para entrar... Creo que desde chica me sentaba a ver los altos carolinos en la casa de mi abuela. Desde la galería de la casa se veía esta fila interminable de hermosos y antiguos árboles. Verlos alcanzaba para sentirme bien. Encontré en otro lugar una hilera igual de árboles... sino son los árboles... sino es el cielo del día dónde me senté a mirarlos... ¿Qué es lo que busco cuando siento esa tranquilidad? Probablemente sea algo que descubra con el pasar del tiempo, cuando sepa que hay muchas hileras de árboles en el mundo, esperando para ser refugio. Una hoja de cinco puntas, hay por todos lados... como las estrellas que adornan el cielo.